Colombia es color
Colombia es un país multicultural caracterizado por su alegría, su festividad, su calidez y sobre todo su color; pensar en Colombia es pensar en un atardecer lleno de tonalidades amarillas, naranjas y rojas, en guacamayas azules, rojas, verdes e incluso amarillas; en una inmensa cantidad de mariposas de múltiples colores desde los más vivos hasta los más neutros en todas sus tonalidades, sus frutas, sus montañas, sus flores, sus fiestas e incluso su gente están llenos de color. Colombia es color y el color representa la vida y la identidad cultural del país.
A lo largo de los años el color ha sido marcado históricamente como la expresión en la cultura colombiana, sin embargo, con el paso del tiempo hemos sido fuertemente afectados por la apropiación de culturas ajenas a la nuestra, por el seguimiento de tendencias globales y por la moda que hay en el mundo; cada vez las calles se ven menos coloridas, los edificios se convierten en estructuras "modernas" y monocromáticas, pintándose de colores neutros como el gris, el blanco, el negro y el café, colores que no nos representan como país y que dejan en evidencia el fuerte impacto de la gentrificación en nuestro a país, haciendo que perdamos parte de la identidad cultural al adoptar un estilo globalizado.
Culturas como el fast fashion y diferentes tendencias que han surgido por medio de redes sociales han hecho que la población despierte cierto grado de interés en la estética monocromática debido a su elegancia y la facilidad con la que pueden ser combinados estos estilos, así mismo, vestir con color suele verse como una tendencia arriesgada, poco usual e incluso fuera de moda ya que no es lo que se está usando en el momento.
El color no es un símbolo de estar fuera de moda, el color es la representación de la esencia de una persona e incluso puede verse reflejado como una marca personal, parte de la identidad de un individuo y ser la clara representación de la personalidad del mismo.
Recuperar el color no es solo una cuestión estética, sino una forma de resistencia. Volver al rojo de nuestras fiestas, al amarillo del sol, al verde de nuestras montañas y al azul de nuestros ríos es reivindicar quiénes somos. Porque mientras sigamos vistiéndonos de gris, seguiremos viviendo en un país que, poco a poco, deja de reconocerse en el espejo de su propia historia.
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