FAST IS TRASH



 

El crecimiento acelerado de la industria de la moda ha dejado consecuencias ambientales severas al promover la cultura del consumismo y, a su vez, promocionar tendencias innecesarias generando una mayor extensión del conocido fenómeno social del “Fast Fashion”.

En primer lugar, el Fast Fashion o más conocido como “la moda rápida” consiste en la producción de prendas textiles que se ajusten a las tendencias y modas actuales en la población, elaborando indumentaria en tiempo récord y con precios asequibles que estén al alcance de gran parte de la población y que a su vez cumplan con las expectativas y el furor del momento.

Así mismo, muchas de las marcas de ropa reconocidas a nivel mundial tienen como principal objetivo ofrecer a la población nuevas tendencias de moda en tiempos considerablemente reducidos, si bien una persona del común para lograr realizar alguna prenda de vestir toma varios días e incluso meses para poder completar una idea innovadora y elaborar su producto final, estas marcas se han encargado de presentar al público nuevas colecciones cada vez más llamativas y curiosas para la población y han conseguido surtir sus tiendas en tiempos menores a los 15 días.

"La industria de la moda es responsable del 10% de las emisiones globales de carbono, debido en gran parte al transporte de productos y la producción de materiales sintéticos." (McKinsey & Company, 2020)

Dentro de la industria de la moda existen enormes indicadores de contaminación debido a que dentro de las compañías se hace uso de tintes para ropa, químicos y variedades de fibras en las que durante su proceso de tratamiento y elaboración de las prendas contaminan principalmente el aire y el agua.

Según un informe publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (2023) este sector ha aumentado considerablemente la producción de ropa desde el año 2000 y, a su vez, indica que la compra de prendas de vestir ha crecido en un 60% pero que en la mayoría de casos en los que los consumidores adquieren estos artículos no hacen un uso significativo de la indumentaria, es decir, solo utilizan las prendas menos de la mitad del tiempo e incluso en muchas ocasiones no vuelven a usarlas.

Cuando se habla de responsabilidad social empresarial RSE, no se quiere que las empresas se conviertan en obras de beneficencia, ya que las empresas están hechas para ser rentables, lo que se quiere lograr es que ellas adopten una postura activa y responsable en torno al impacto de sus actividades.  Esta cultura es una forma de hacer negocios, que le garantiza mayor sostenibilidad a lo largo del tiempo a la empresa y crecimiento económico (Polo y Arceo, s.f.) 2009

            Según lo mencionado anteriormente, lo que se pretende con la concientización del “Fast Fashion” no es que las empresas dejen de producir elementos textiles, se busca que dentro de su actividad económica y dentro de sus posibilidades y manejos de la industria se opte por tomar una postura que evite que el medio ambiente continúe siendo afectado por la actividad humana ya que la mayoría de prendas para que se logre tener un bajo costo de producción y por ende de venta utilizan el poliéster como materia prima en la fabricación de cada una de las vestimentas, según un informe de Greenpeace (2016) el poliéster es elaborado a partir del petróleo y este puede tardar hasta 200 años en lograr a su estado de descomposición ya que se considera como una fibra sintética barata.

            Algunas alternativas que han surgido para evitar caer en el fenómeno de la moda rápida se basan en la implementación de la moda sostenible, una actividad que consiste en la elaboración de ropa mediante la reconstrucción de prendas de vestir en desuso que se transformen en nuevas tendencias de moda y que permitan la preservación y el cuidado del medio ambiente en la actualidad.

            Así mismo, otra de las posibilidades que brinda el mundo de hoy es la compra y venta de ropa de segunda mano, esta actividad permite extender el tiempo de productividad y funcionalidad de la ropa, por lo tanto, si se tienen elementos de vestir olvidados y en un buen estado se pueden vender y a sí mismo se pueden comprar.

 

En resumen, “la moda rápida” es solo una actividad mediante la cuál el ser humano busca mantenerse al corriente de las tendencias actuales sin preocuparse por las afectaciones que esto pueda traer al medio ambiente, así mismo, esta acción solamente promueve el consumismo y el enriquecimiento de personas cuyas ambiciones buscan satisfacer las necesidades de la población sin preocuparse ni tener en cuenta las afectaciones que sus emprendimientos le hacen al medio ambiente.

"La moda sostenible no es solo una tendencia, es una necesidad urgente para preservar nuestro planeta". (Eileen Fisher, 2015).

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